Sobre la
conciencia histórica en el proceso democrático del México de hoy
Oscar Vázquez Muñoz
Un movimiento social no es un ente aislado, sus demandas suponen ya
a la universalidad, de ahí que esas mismas demandas, sean parte de una
importante transformación de la totalidad, que va de un análisis interior, a
una significación y re-significación exterior con los otros, con el medio, con
el tiempo y el espacio en que se vive…, es así como la autoconciencia juega un
papel importante en la trasformación de nuestras condiciones de vida y de cambios
radicales colectivos en la historia de una sociedad o de una cultura. Porque
cada movimientos social, es un reajuste no sólo de la historia, sino de la conciencia,
para la significación individual y colectiva, es decir que cada movimiento
micro en el mundo, por el simple hecho de ser, es parte ya de un movimiento mas
grande en el tiempo y en el espacio. De esta forma pasamos de lo micro a lo
macro; y de lo macro a lo micro en los procesos sociales.
En México como en otras partes del mundo, los
movimientos democráticos que buscan su libertad o liberación vienen acompañado
de grandes voluntades que buscan el cambio, es decir movimientos sociales que
si bien llevan sus propias demandas, arrastran grandes procesos históricos que
no han sido resueltos, así la pluralidad se universaliza. El fraude electoral
en México, aunque cueste trabajo decirlo y aun más aceptarlo, es parte de
nuestra historia y cultura política, es por ello de gran importancia y
necesidad una toma de conciencia de ella, para generar un auténtico cambio
democrático.
El caso de México y América latina durante el siglo XX en su
búsqueda por su identidad y universalidad supone dos grandes narrativas (al
menos esto se puede observar en México), dos filosofías o doctrinas que parecían
extrañas en su momento, elaboradas en el extranjero y repensadas desde aquí, de
gran importancia y vigencia por nuestras necesidades, no sólo por vigencia
filosófica, sino por su crítica a occidente, a Europa…, al eurocentrismo, así
como por su condición práctica y que se adentraron a un dialogo con lo
universal y con la conciencia: el psicoanálisis y el historicismo[1].
Pero ¿Por qué hablar de psicoanálisis, filosofía, y mas
específicamente de nuestra realidad histórica en el tema de fraudes electorales
en México y sus procesos democráticos? Porque una filosofía que no es práctica
y no tiende a transformar la realidad, no es una autentica filosofía, en este
caso, contrario a lo que se ha pensado, el psicoanálisis y la filosofía de la
historia gozan de gran practicidad en México y América latina, sobre todo en la
toma de conciencia, sentido o el quehacer político y social. El fraude electoral
y los procesos de lucha democrática en México, constituyen desde América latina
una experiencia valiosa para pueblos, países o naciones victimas de los
procesos de colonización y aun para la búsqueda de la liberación, la critica,
la democracia, la conquista de derechos y la afirmación de la vida[2].
¿Por qué? Porque entre individuos, como entre naciones y pueblos, quien no
comprende y toma conciencia de su historia, esta condenado a repetirla. Cada
movimiento o lucha democrática es parte de un todo en la historia y tiene variados
sentidos históricos que se miran desde una actualidad
actualizada.
El fraude electoral en México, es un tema que lleva dos siglos, nos
ha acompañado desde el México “Independiente”. Una breve narrativa histórica en
el siglo XX nos lleva a personajes simbólicos de gran trascendencia en nuestro
país, personajes que pueden repetirse de muchas formas en nuestra historia, o
aparecer, al igual que el texto de “El 18
Brumario de Luis Bonaparte” de Karl Marx de esta manera: “una vez como
tragedia y otra como farsa[3]”.
Una falta de conciencia histórica nos condena a repetir la historia. Historia
como repetición, que oculta un lenguaje simbólico que hasta la fecha no hemos
entendido, por ejemplo, haciendo una breve narrativa comenzando por el siglo
XX, en los años de 1910, podemos ver que el
procesos democráticos en México oculta a un Porfirio Díaz y a un Francisco
I. Madero que aun se imponen de dos formas
en nuestra historia actual: 1) el fraude electoral y la continuidad de un
sistema a través de la corrupción; 2) la lucha electoral por un proceso justo y
democrático. Un análisis profundo de estos simbólicos de nuestro inconsciente
colectivo demuestra que la relección en nuestra actualidad sigue presente bajo
la forma de fraude electoral, de la permanencia de individuos ha la permanencia
de grupos en el poder. Estos quizás son los sustratos inconscientes para toda
una discusión o reflexiones política, intelectual y hasta psicológica, porque encarna
dos formas de la historia, el pasado y el presente: uno como un sistema
tradicional impune, como continuidad fetichizada y abuso del poder; y el otro como
ruptura, como innovación, y como improvisación, “el fantasma de los
conservadores, ante el fantasma de los liberales, el fantasma del capital y los
intereses neoliberales, contra los intereses populares y de diversas corrientes
criticas”. Así, como entre eros y tanatos… la historia parece no terminar
nunca.
Si bien, 1910 nos plantea el tema o los principios
políticos desde donde partir, los años veinte en adelante no tendrán la misma
suerte, José Vasconcelos en 1929 (un
maderista por cierto) pierde las elecciones a través de un fraude electoral.
Aquí vemos una de las génesis del siglo XX entre la resistencia armada y la
ética política o los principios ideales, pero aun dentro de una cultura de la
lucha armada, agitación y violencia, es decir la génesis del político moderno[4]
atrapado aún en un mundo que arrastra al fantasmal caudillismo revolucionario,
la lucha armada y la imposición violenta en México. Así vemos a Vasconcelos
ante el fracaso lanzando por el Plan de Guaymas y proclamándose presidente
electo, desconociendo a las autoridades y convocando a una nueva revolución.
Aquí vemos a uno de los simbolismos más importantes de nuestro presente, que
hace una distinción entre victoria simbólica y legítima; y victoria espuria y
de simulación, algo muy parecido a las primeras semanas después de que Felipe
Calderón le robara la presidencia a nuestro jefe de gobierno del ex Distrito
Federal en el 2006.
El Fraude electoral es un tema delicado, al menos si nos
analizamos en el espejo de la historia, porque detrás del mismo, en el camino
mas oscuro del mismo, se oculta la violencia, la resignación y la
descomposición de todo el sistema político, “si en el futuro, no se revisa o se
reflexiona éticamente el tema del fraude electoral, entonces estamos condenados
a un futuro de violencia, agitación y descontento”. “No olvidemos, que
Francisco I. Madero, al igual que el complejo de Edipo gira constantemente como
un fantasma en nuestro inconsciente
colectivo”. Tampoco no olvidemos que el Fraude Electoral en México oculta al
fantasmal símbolo de la reelección. Los Fraudes electorales en México, ocultan
una dependencia o miedo de las clases o dinastías económicas y políticas que
tienen el poder y que tienen miedo al cambio, a perder sus privilegios y con
ello a las inevitables transformaciones sociales e históricas de nuestro país. La
lista de fraudes electorales en México es grande, simplemente a nivel
presidencial pasamos de Juan Andrews Almazán en 1940, candidato del Partido
Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), a Miguel Henríquez Guzmán en 1952,
postulado por la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM).
La historia nos habla, apropósito de un fetichismo del
poder[5]
en la presidencia, de grandes figuras políticas que miran hacia el futuro
proclamando elecciones políticas justas y democráticas, luchas populares y voz
al pueblo, son el caso del Doctor Salvador Nava Martínez, Carlos Madrazo
Becerra y Heberto Castillo, entre otros, personajes claves para entender la
lucha democrática en el México del siglo XX.
La historia democrática en México suma a una gran
cantidad de muertos, políticos reales y auténticos, líderes estudiantiles,
luchadores sociales, sin olvidar a los jóvenes de Tlatelolco (1969). En México
como en el tercer mundo los sacrificios tienen una trascendencia ultraterrenal,
si algo no muere, no derrama su sangre en la gran maquinaria solar, Huitzilopochtli,
el reloj de la historia no avanza. En México esta muerte se ve reflejada en las
victimas de nuestra historia, así como en los movimientos democráticos
traicionados, como los que contare mas adelante, pero también en esperanzas
rotas[6].
La historia y los procesos sociales tienen grandes costos.
Así llegamos a los tiempos del Partido Acción Nacional,
a un PAN muy distinto del de ahora. Hablamos de la época de “Los movimientos de resistencia pacifica”.
Estos años, los años 80s suponen el regreso de uno de los fantasmas o símbolos
políticos que vivirán bajo el trauma del fracaso político de José Vasconcelos, Manuel
Gómez Morín, la génesis, el padre y el creador del pensamiento del PAN. Desde Francisco
Barrios Terraza en su victoria en Chihuahua, a Vicente Fox, solo que este
ultimo aplaudirá e impulsara los próximos fraudes electorales, vemos una lucha
intensa del PAN dentro de todo un aparato Priista que lleva mas de la mita de
un siglo de poder en todas las extensiones de la red del país. Así llegamos a
un periodo en donde los avances históricos y políticos son aparentes, son
contradicciones de los primeros diseños del avance político. Es un periodo que
prepara un descubrimiento de los sectores críticos de cada región y condición
del país, si bien las luchas democráticas de los 80s fueron de aparente
transformación[7](aunque
no olvidemos que existieron personajes a los que considero fenómenos sociales e
históricos, cito el caso de Manuel Clouthier, quien sin duda se distinguió de
muchos panistas de su tiempo), ahora si hablamos de un autentico proceso de
avance histórico y génesis del actual Morena:
el Frente Democrático Nacional. Los
próximos años, a partir del 88 serán de los últimos tres grandes fraudes
electorales a nivel presidencial.
Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Tata Lázaro, Lázaro Cárdenas (es decir, se despierta la historia)
inicia uno de los movimientos más importantes por la democracia del país, “El Frente Democrático Nacional”. Movimiento
que pone en manifiesto el futuro de las luchas actuales: La lucha entre un
modelo neoliberal, tecnócrata (Carlos Salinas de Gortari), y un modelo que pone
de manifiesto los ideales de la revolución (Cuauhtémoc Cárdenas); el modelo
conservador contra el modelo liberal; la
exterioridad como negación de nosotros mismos o vernos desde lo profundo de
nuestra soledad y abrirnos al mundo.
El movimiento que será frenado en 1988, por la supuesta
caída del sistema (otro Fraude electoral), pero que en su resistencia genera un
partido político que en su momento será extraordinario, ahora de él solo quedan
cenizas, el PRD, anuncia ya un movimiento autentico y reparte semillas. La Fundación
del PRD (Partido Revolucionario Democrático) el 5 de mayo 1989, en el cual
participan actores políticos como Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas,
Porfirio Muñoz Ledo, entre otros, será en los 90s una fuerza política
fundamental para la izquierda política de nuestro país[8].
Con ello llegamos al “Éxodo por la democracia” (las semillas crecen), que hace
una marcha de Tabasco a la Ciudad de México, aquí ya vemos al joven Andrés
Manuel López Obrador.
La muerte de Luis Donaldo Colosio, el 23 de Marzo de
1994, en Lomas Taurinas, Tijuana, tomado como crimen de estado supone otra
forma de la degradación de la democracia en México. Con al muerte de Colosio,
podemos encontrar motivos para hacer un recorrido de la memoria unos años
atrás, solo que esta vez para recordar a los lideres políticos y luchadores
sociales que murieron asesinados y en el anonimato pero dentro del Frente
Democrático nacional (los motivos sobran)[9].
En el 2000 el gran cambio de partido político en la presidencia, el PAN, con
Vicente Fox, No muestra un avance, sino un retroceso, porque el 2006 supone el
inicio de nuevos fraudes electorales, para el nuevo milenio, siglo, o periodo. Los enemigos de la democracia no
descansan nunca, se encuentran siempre despiertos y ruidosos, transformándose
en la oscuridad, cambiando de piel entre la verdad y la apariencia, defendiendo sus intereses, los cuales siempre
han considerado por encima de la vida de los demás.
El fraude en si, supone un reto epistemológico, sobre
todo porque supone la búsqueda de la verdad, ante el encubrimiento por parte de
un régimen de la simulación, es un tema filosófico por excelencia, y practico
además[10].
Y podemos ir mas lejos, en el momento en que se divide los poderes durante las
elecciones y no hay una reconciliación de los mismos, podemos asegurar que algo
extraño esta pasando. Los diferentes acontecimientos muestran muchos simbolismos
que se pueden trabajar, desde las aglomeraciones en el Zócalo, las victorias
morales, los impulsos casi instintivos por el cambio. “Es decir, no hay
acuerdo, no existe un consenso, luego entonces algo raro esta pasando: la sospecha sale de la tierra, emana ramas…
sus hojas buscan el sol”.
Así vemos al populismo como un fenómeno ideológico que
es necesario contrarrestar, pero no por populismo, sino porque el concepto es
sospechosamente ideológico, una forma al menos desde la filosofía es
articulando una definición alternativa a la que ideológicamente se usa, mirando
no la definición normativa, dogmática, sino estudiando su uso, la manera en que
la utilizan como forma política de desacreditación. No se trata de generar
términos dogmáticos e ideológicos, sino dialecticos y de verificación o
contraste con la realidad. La mentira, la vida, la virtud, la soledad, la
injusticia son temas auténticos de la filosofía[11].
El fraude electoral en México encubre o trata de ocultar
pragmáticamente dos estructuras o proyectos de gobierno que tenemos en común
con nuestros hermanos de América latina, y con ello una división radical entre
demandas y formas históricas contrarias, es como el mundo, y mas específicamente
como lo percibe el ojo, hay luz y oscuridad, es decir, que el fraude electoral,
la sucesión presidencial o el destapado, el relleno de urnas, la falsificación
de actas, la compra de votos, es decir, el
fetichismo del poder[12],
busca por todos sus medios, como los vampiros, sobrevivir al día. No es que el
mundo sea una dualidad en sí mismo, sino que no hemos sido del todo consciente
de que así como abrimos los ojos, también abrimos la piel, los oídos, la boca,
el cuerpo, y el mundo, para eso sirve la historia. El Fraude electoral frena o a
al menos hace más lento los procesos históricos que afirman la vida de la
comunidad, es una forma de detener el
tiempo. “El Fenómeno del fraude electoral, desde una reflexión filosófica de
praxis supone la vigente necesidad de la formación de luchadores sociales,
políticos con una educación ética dirigida hacia la vida de su comunidad, que a
la vez sean pedagogos prácticos del plano político”. “Una cultura política
critica, que afirme la vida de su comunidad con memoria histórica, es decir,
pretende mover a la historia”.
Si vemos nuestra historia como conciencia, en el campo
del proceso democrático de nuestro país, podemos entender por qué hay una
profunda negativa hacia la filosofía de la historia, y nuestra historia con los
sentidos abiertos. Percibir nuestra historia democrática supone contar
numerosos retrocesos que aun seguimos arrastrando y repitiendo, sin poder
entender “porque”. Ahora bien, nos toca a nosotros como espectadores, y mejor
aun como participes del cambio, deducir si esta negativa hacia el historicismo
en el campo democrático es un fallo en las deducciones de todo un régimen o hay
intenciones ideológicas que aun no podemos o no queremos entender o ver. Los
féretros de la historia de México, suenan con golpes violentos, porque los
muertos parecen más vivos que nuestras generaciones actuales.
[1][1] En México tenemos a
varios referentes, desde Samuel Ramos, Octavio Paz, Abelardo Villegas hasta
Leopoldo Zea. Véase: Zea, Leopoldo, “Filosofía
de la Historia Americana”, Editorial Tierra Firme, Fondo de Cultura
Económica; y Ramos, Samuel, “El Perfil del hombre y la cultura en México”,
Editorial Colección Austral.
[2] Uso el concepto de
“afirmación de vida” en referencia a la importante obra del filosofo Enrique
Dussel, quien le da un papel importante a la “Vida” en su ética. Dussel, Enrique,
“Ética de la liberación en la edad de la globalización”, Editorial Trotta.
[3] [3] Marx, Karl; Engels, Friedrich, “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, Obras
completas, Tomo 1, Editorial Progreso Moscú.
[4] Por “político”, no
entiendo a lo que los medios de comunicación (o el negocio de la simulación)
usan para desprestigiar la política y generar un ambiente de pesimismo
colectivo, sino de personajes históricos de lucha democrática y de entrega a
ideales profundamente románticos, de praxis y transformación social.
[5] Un término que
podemos encontrar en los trabajos de Enrique Dussel. Dussel, Enrique, “20 tesis de política”, Editorial
Siglo XXI.
[6] Tomando como
referencia a Octavio Paz y su obra El
Laberinto de la soledad, es importante retomar no solo los simbolismos de
la historia, sino a la poesía, la mística y las creencias de nuestros pueblos
originarios, para entendernos como pueblo o nación. Desde mi punto de vista son
elementos muy importantes para generar un psicoanálisis o una metodología
autentica y de avanzada desde México y América Latina con alcance Universal.
Paz, Octavio, “El Laberinto de la soledad”,
Editorial Fondo de Cultura Económica.
[7] Es decir el PAN
ocultaba una continuidad del régimen, el famoso PRIAN, con ello acciones como
las del FOBAPROA, y la mentira del cambio en el 2000.
[8] El cambio
ideológico del PRD en la actualidad, no es solo un cambio ideológico, es una
negación histórica del mismo, de ahí su decadencia, contradicciones y futura
destrucción. El PRD actualmente muestra lo que pasa cuando una colectividad,
una ideología o un grupo político va en contra de su propia historia o génesis:
“ir en contra de la propia historia, sin entenderla supone un detenimiento o
una autodestrucción”.
[9] En esta parte dejo
la tarea de hacer un trabajo historicista o historiográfico sobre los
asesinatos de los líderes que participaron en este movimiento, para hacer un
análisis, una toma de conciencia de los costos de la lucha democrática de los
80s-90s.
[10] Defiendo esta postura independientemente de
la practica actual de la filosofía, ya que “una filosofía que no es practica,
no es una autentica filosofía”. La Filosofía tiene que salir de la soledad y la
ilusión de las paredes académica, para adentrarse a los temas de nuestra
sociedad, y participar en su transformación.
[11] Habría que regresar a la Apología de Sócrates, para entender, que
la filosofía es violenta, y practica, y no solo la aventura mental de quien la
vive, sino vivir y actuar con congruencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario