viernes, 30 de noviembre de 2018


Sobre la conciencia histórica en el proceso democrático del México de hoy
Oscar Vázquez Muñoz
                                                                                                                                                                                    


Un movimiento social no es un ente aislado, sus demandas suponen ya a la universalidad, de ahí que esas mismas demandas, sean parte de una importante transformación de la totalidad, que va de un análisis interior, a una significación y re-significación exterior con los otros, con el medio, con el tiempo y el espacio en que se vive…, es así como la autoconciencia juega un papel importante en la trasformación de nuestras condiciones de vida y de cambios radicales colectivos en la historia de una sociedad o de una cultura. Porque cada movimientos social, es un reajuste no sólo de la historia, sino de la conciencia, para la significación individual y colectiva, es decir que cada movimiento micro en el mundo, por el simple hecho de ser, es parte ya de un movimiento mas grande en el tiempo y en el espacio. De esta forma pasamos de lo micro a lo macro; y de lo macro a lo micro en los procesos sociales.
En México como en otras partes del mundo, los movimientos democráticos que buscan su libertad o liberación vienen acompañado de grandes voluntades que buscan el cambio, es decir movimientos sociales que si bien llevan sus propias demandas, arrastran grandes procesos históricos que no han sido resueltos, así la pluralidad se universaliza. El fraude electoral en México, aunque cueste trabajo decirlo y aun más aceptarlo, es parte de nuestra historia y cultura política, es por ello de gran importancia y necesidad una toma de conciencia de ella, para generar un auténtico cambio democrático.
El caso de México y América latina durante el siglo XX en su búsqueda por su identidad y universalidad supone dos grandes narrativas (al menos esto se puede observar en México), dos filosofías o doctrinas que parecían extrañas en su momento, elaboradas en el extranjero y repensadas desde aquí, de gran importancia y vigencia por nuestras necesidades, no sólo por vigencia filosófica, sino por su crítica a occidente, a Europa…, al eurocentrismo, así como por su condición práctica y que se adentraron a un dialogo con lo universal y con la conciencia: el psicoanálisis y el historicismo[1].
Pero ¿Por qué hablar de psicoanálisis, filosofía, y mas específicamente de nuestra realidad histórica en el tema de fraudes electorales en México y sus procesos democráticos? Porque una filosofía que no es práctica y no tiende a transformar la realidad, no es una autentica filosofía, en este caso, contrario a lo que se ha pensado, el psicoanálisis y la filosofía de la historia gozan de gran practicidad en México y América latina, sobre todo en la toma de conciencia, sentido o el quehacer político y social. El fraude electoral y los procesos de lucha democrática en México, constituyen desde América latina una experiencia valiosa para pueblos, países o naciones victimas de los procesos de colonización y aun para la búsqueda de la liberación, la critica, la democracia, la conquista de derechos y la afirmación de la vida[2]. ¿Por qué? Porque entre individuos, como entre naciones y pueblos, quien no comprende y toma conciencia de su historia, esta condenado a repetirla. Cada movimiento o lucha democrática es parte de un todo en la historia y tiene variados sentidos históricos que se miran desde una actualidad actualizada.
El fraude electoral en México, es un tema que lleva dos siglos, nos ha acompañado desde el México “Independiente”. Una breve narrativa histórica en el siglo XX nos lleva a personajes simbólicos de gran trascendencia en nuestro país, personajes que pueden repetirse de muchas formas en nuestra historia, o aparecer, al igual que el texto de “El 18 Brumario de Luis Bonaparte” de Karl Marx de esta manera: “una vez como tragedia y otra como farsa[3]”. Una falta de conciencia histórica nos condena a repetir la historia. Historia como repetición, que oculta un lenguaje simbólico que hasta la fecha no hemos entendido, por ejemplo, haciendo una breve narrativa comenzando por el siglo XX, en los años de 1910, podemos ver que el  procesos democráticos en México oculta a un Porfirio Díaz y a un Francisco I. Madero que  aun se imponen de dos formas en nuestra historia actual: 1) el fraude electoral y la continuidad de un sistema a través de la corrupción; 2) la lucha electoral por un proceso justo y democrático. Un análisis profundo de estos simbólicos de nuestro inconsciente colectivo demuestra que la relección en nuestra actualidad sigue presente bajo la forma de fraude electoral, de la permanencia de individuos ha la permanencia de grupos en el poder. Estos quizás son los sustratos inconscientes para toda una discusión o reflexiones política, intelectual y hasta psicológica, porque encarna dos formas de la historia, el pasado y el presente: uno como un sistema tradicional impune, como continuidad fetichizada y abuso del poder; y el otro como ruptura, como innovación, y como improvisación, “el fantasma de los conservadores, ante el fantasma de los liberales, el fantasma del capital y los intereses neoliberales, contra los intereses populares y de diversas corrientes criticas”. Así, como entre eros y tanatos… la historia parece no terminar nunca.
Si bien, 1910 nos plantea el tema o los principios políticos desde donde partir, los años veinte en adelante no tendrán la misma suerte,  José Vasconcelos en 1929 (un maderista por cierto) pierde las elecciones a través de un fraude electoral. Aquí vemos una de las génesis del siglo XX entre la resistencia armada y la ética política o los principios ideales, pero aun dentro de una cultura de la lucha armada, agitación y violencia, es decir la génesis del político moderno[4] atrapado aún en un mundo que arrastra al fantasmal caudillismo revolucionario, la lucha armada y la imposición violenta en México. Así vemos a Vasconcelos ante el fracaso lanzando por el Plan de Guaymas y proclamándose presidente electo, desconociendo a las autoridades y convocando a una nueva revolución. Aquí vemos a uno de los simbolismos más importantes de nuestro presente, que hace una distinción entre victoria simbólica y legítima; y victoria espuria y de simulación, algo muy parecido a las primeras semanas después de que Felipe Calderón le robara la presidencia a nuestro jefe de gobierno del ex Distrito Federal en el 2006.
El Fraude electoral es un tema delicado, al menos si nos analizamos en el espejo de la historia, porque detrás del mismo, en el camino mas oscuro del mismo, se oculta la violencia, la resignación y la descomposición de todo el sistema político, “si en el futuro, no se revisa o se reflexiona éticamente el tema del fraude electoral, entonces estamos condenados a un futuro de violencia, agitación y descontento”. “No olvidemos, que Francisco I. Madero, al igual que el complejo de Edipo gira constantemente como un fantasma  en nuestro inconsciente colectivo”. Tampoco no olvidemos que el Fraude Electoral en México oculta al fantasmal símbolo de la reelección. Los Fraudes electorales en México, ocultan una dependencia o miedo de las clases o dinastías económicas y políticas que tienen el poder y que tienen miedo al cambio, a perder sus privilegios y con ello a las inevitables transformaciones sociales e históricas de nuestro país. La lista de fraudes electorales en México es grande, simplemente a nivel presidencial pasamos de Juan Andrews Almazán en 1940, candidato del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN), a Miguel Henríquez Guzmán en 1952, postulado por la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM).
La historia nos habla, apropósito de un fetichismo del poder[5] en la presidencia, de grandes figuras políticas que miran hacia el futuro proclamando elecciones políticas justas y democráticas, luchas populares y voz al pueblo, son el caso del Doctor Salvador Nava Martínez, Carlos Madrazo Becerra y Heberto Castillo, entre otros, personajes claves para entender la lucha democrática en el México del siglo XX.
La historia democrática en México suma a una gran cantidad de muertos, políticos reales y auténticos, líderes estudiantiles, luchadores sociales, sin olvidar a los jóvenes de Tlatelolco (1969). En México como en el tercer mundo los sacrificios tienen una trascendencia ultraterrenal, si algo no muere, no derrama su sangre en la gran maquinaria solar, Huitzilopochtli, el reloj de la historia no avanza. En México esta muerte se ve reflejada en las victimas de nuestra historia, así como en los movimientos democráticos traicionados, como los que contare mas adelante, pero también en esperanzas rotas[6]. La historia y los procesos sociales tienen grandes costos.
Así llegamos a los tiempos del Partido Acción Nacional, a un PAN muy distinto del de ahora. Hablamos de la época de “Los movimientos de resistencia pacifica”. Estos años, los años 80s suponen el regreso de uno de los fantasmas o símbolos políticos que vivirán bajo el trauma del fracaso político de José Vasconcelos,   Manuel Gómez Morín, la génesis, el padre y el creador del pensamiento del PAN. Desde Francisco Barrios Terraza en su victoria en Chihuahua, a Vicente Fox, solo que este ultimo aplaudirá e impulsara los próximos fraudes electorales, vemos una lucha intensa del PAN dentro de todo un aparato Priista que lleva mas de la mita de un siglo de poder en todas las extensiones de la red del país. Así llegamos a un periodo en donde los avances históricos y políticos son aparentes, son contradicciones de los primeros diseños del avance político. Es un periodo que prepara un descubrimiento de los sectores críticos de cada región y condición del país, si bien las luchas democráticas de los 80s fueron de aparente transformación[7](aunque no olvidemos que existieron personajes a los que considero fenómenos sociales e históricos, cito el caso de Manuel Clouthier, quien sin duda se distinguió de muchos panistas de su tiempo), ahora si hablamos de un autentico proceso de avance histórico y génesis del actual Morena: el Frente Democrático Nacional. Los próximos años, a partir del 88 serán de los últimos tres grandes fraudes electorales a nivel presidencial.
Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Tata Lázaro, Lázaro Cárdenas (es decir, se despierta la historia) inicia uno de los movimientos más importantes por la democracia del país, “El Frente Democrático Nacional”. Movimiento que pone en manifiesto el futuro de las luchas actuales: La lucha entre un modelo neoliberal, tecnócrata (Carlos Salinas de Gortari), y un modelo que pone de manifiesto los ideales de la revolución (Cuauhtémoc Cárdenas); el modelo conservador contra el modelo liberal;  la exterioridad como negación de nosotros mismos o vernos desde lo profundo de nuestra soledad y abrirnos al mundo.
El movimiento que será frenado en 1988, por la supuesta caída del sistema (otro Fraude electoral), pero que en su resistencia genera un partido político que en su momento será extraordinario, ahora de él solo quedan cenizas, el PRD, anuncia ya un movimiento autentico y reparte semillas. La Fundación del PRD (Partido Revolucionario Democrático) el 5 de mayo 1989, en el cual participan actores políticos como Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, entre otros, será en los 90s una fuerza política fundamental para la izquierda política de nuestro país[8]. Con ello llegamos al “Éxodo por la democracia” (las semillas crecen), que hace una marcha de Tabasco a la Ciudad de México, aquí ya vemos al joven Andrés Manuel López Obrador.
La muerte de Luis Donaldo Colosio, el 23 de Marzo de 1994, en Lomas Taurinas, Tijuana, tomado como crimen de estado supone otra forma de la degradación de la democracia en México. Con al muerte de Colosio, podemos encontrar motivos para hacer un recorrido de la memoria unos años atrás, solo que esta vez para recordar a los lideres políticos y luchadores sociales que murieron asesinados y en el anonimato pero dentro del Frente Democrático nacional (los motivos sobran)[9]. En el 2000 el gran cambio de partido político en la presidencia, el PAN, con Vicente Fox, No muestra un avance, sino un retroceso, porque el 2006 supone el inicio de nuevos fraudes electorales, para el nuevo milenio, siglo, o periodo. Los enemigos de la democracia no descansan nunca, se encuentran siempre despiertos y ruidosos, transformándose en la oscuridad, cambiando de piel entre la verdad y la apariencia,  defendiendo sus intereses, los cuales siempre han considerado por encima de la vida de los demás.
El fraude en si, supone un reto epistemológico, sobre todo porque supone la búsqueda de la verdad, ante el encubrimiento por parte de un régimen de la simulación, es un tema filosófico por excelencia, y practico además[10]. Y podemos ir mas lejos, en el momento en que se divide los poderes durante las elecciones y no hay una reconciliación de los mismos, podemos asegurar que algo extraño esta pasando. Los diferentes acontecimientos muestran muchos simbolismos que se pueden trabajar, desde las aglomeraciones en el Zócalo, las victorias morales, los impulsos casi instintivos por el cambio. “Es decir, no hay acuerdo, no existe un consenso, luego entonces algo raro esta pasando: la sospecha sale de la tierra, emana ramas… sus hojas buscan el sol”.
Así vemos al populismo como un fenómeno ideológico que es necesario contrarrestar, pero no por populismo, sino porque el concepto es sospechosamente ideológico, una forma al menos desde la filosofía es articulando una definición alternativa a la que ideológicamente se usa, mirando no la definición normativa, dogmática, sino estudiando su uso, la manera en que la utilizan como forma política de desacreditación. No se trata de generar términos dogmáticos e ideológicos, sino dialecticos y de verificación o contraste con la realidad. La mentira, la vida, la virtud, la soledad, la injusticia son temas auténticos de la filosofía[11].
El fraude electoral en México encubre o trata de ocultar pragmáticamente dos estructuras o proyectos de gobierno que tenemos en común con nuestros hermanos de América latina, y con ello una división radical entre demandas y formas históricas contrarias, es como el mundo, y mas específicamente como lo percibe el ojo, hay luz y oscuridad, es decir, que el fraude electoral, la sucesión presidencial o el destapado, el relleno de urnas, la falsificación de actas, la compra de votos, es decir, el fetichismo del poder[12], busca por todos sus medios, como los vampiros, sobrevivir al día. No es que el mundo sea una dualidad en sí mismo, sino que no hemos sido del todo consciente de que así como abrimos los ojos, también abrimos la piel, los oídos, la boca, el cuerpo, y el mundo, para eso sirve la historia. El Fraude electoral frena o a al menos hace más lento los procesos históricos que afirman la vida de la comunidad,  es una forma de detener el tiempo. “El Fenómeno del fraude electoral, desde una reflexión filosófica de praxis supone la vigente necesidad de la formación de luchadores sociales, políticos con una educación ética dirigida hacia la vida de su comunidad, que a la vez sean pedagogos prácticos del plano político”. “Una cultura política critica, que afirme la vida de su comunidad con memoria histórica, es decir, pretende mover a la historia”.
Si vemos nuestra historia como conciencia, en el campo del proceso democrático de nuestro país, podemos entender por qué hay una profunda negativa hacia la filosofía de la historia, y nuestra historia con los sentidos abiertos. Percibir nuestra historia democrática supone contar numerosos retrocesos que aun seguimos arrastrando y repitiendo, sin poder entender “porque”. Ahora bien, nos toca a nosotros como espectadores, y mejor aun como participes del cambio, deducir si esta negativa hacia el historicismo en el campo democrático es un fallo en las deducciones de todo un régimen o hay intenciones ideológicas que aun no podemos o no queremos entender o ver. Los féretros de la historia de México, suenan con golpes violentos, porque los muertos parecen más vivos que nuestras generaciones actuales.


[1][1] En México tenemos a varios referentes, desde Samuel Ramos, Octavio Paz, Abelardo Villegas hasta Leopoldo Zea. Véase: Zea, Leopoldo, “Filosofía de la Historia Americana”, Editorial Tierra Firme, Fondo de Cultura Económica; y Ramos, Samuel, “El Perfil del hombre y la cultura en México”, Editorial Colección Austral.
[2] Uso el concepto de “afirmación de vida” en referencia a la importante obra del filosofo Enrique Dussel, quien le da un papel importante a la “Vida” en su ética. Dussel, Enrique, “Ética de la liberación en la edad de la globalización”, Editorial Trotta.
[3] [3] Marx, Karl; Engels, Friedrich, “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, Obras completas, Tomo 1, Editorial Progreso Moscú.
[4] Por “político”, no entiendo a lo que los medios de comunicación (o el negocio de la simulación) usan para desprestigiar la política y generar un ambiente de pesimismo colectivo, sino de personajes históricos de lucha democrática y de entrega a ideales profundamente románticos, de praxis y transformación social.
[5] Un término que podemos encontrar en los trabajos de Enrique Dussel. Dussel, Enrique, “20 tesis de política”, Editorial Siglo XXI.
[6] Tomando como referencia a Octavio Paz y su obra El Laberinto de la soledad, es importante retomar no solo los simbolismos de la historia, sino a la poesía, la mística y las creencias de nuestros pueblos originarios, para entendernos como pueblo o nación. Desde mi punto de vista son elementos muy importantes para generar un psicoanálisis o una metodología autentica y de avanzada desde México y América Latina con alcance Universal. Paz, Octavio, “El Laberinto de la soledad”, Editorial Fondo de Cultura Económica.
[7] Es decir el PAN ocultaba una continuidad del régimen, el famoso PRIAN, con ello acciones como las del FOBAPROA, y la mentira del cambio en el 2000.
[8] El cambio ideológico del PRD en la actualidad, no es solo un cambio ideológico, es una negación histórica del mismo, de ahí su decadencia, contradicciones y futura destrucción. El PRD actualmente muestra lo que pasa cuando una colectividad, una ideología o un grupo político va en contra de su propia historia o génesis: “ir en contra de la propia historia, sin entenderla supone un detenimiento o una autodestrucción”.
[9] En esta parte dejo la tarea de hacer un trabajo historicista o historiográfico sobre los asesinatos de los líderes que participaron en este movimiento, para hacer un análisis, una toma de conciencia de los costos de la lucha democrática de los 80s-90s.
[10] Defiendo esta postura independientemente de la practica actual de la filosofía, ya que “una filosofía que no es practica, no es una autentica filosofía”. La Filosofía tiene que salir de la soledad y la ilusión de las paredes académica, para adentrarse a los temas de nuestra sociedad, y participar en su transformación.
[11] Habría que regresar a la Apología de Sócrates, para entender, que la filosofía es violenta, y practica, y no solo la aventura mental de quien la vive, sino vivir y actuar con congruencia.
[12] Dussel, Enrique, “20 Tesis de política”, Editorial Siglo Veintiuno Editores

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